28 nov. 2008

"VIEJA CASA MÍA"

Noche fría de diciembre,
espesa niebla tendida
que se mezcla con el humo
de las chimeneas ya encendidas.
-“Olor a pueblo, que alegría”-
dicen aquellos melancólicos
que se fueron con pena herida
dejando huérfanos los campos
que les dieron media vida.
Algunos van regresando
sin reproches por su ida
echando ahora de menos
aquello que antaño tenían.
Yo soy uno de ellos,
que regreso de mi huida
a mi vieja casa del pueblo,
a la vieja casa mía,
con sus tozas de granito,
de piedra la fachada,
de madera su sobrado
y balcones de pizarra.
Con simples rejas de hierro
en la fragua forjadas
que protegen las ventanas
que dan luz a la morada,
con una gran puerta de madera,
ancho postigo y aldaba,
grandes bisagras negras
y cantoneras de hojalata.
Con una jardinera a cada lado
que el tiempo las ha llenado
de ortigas y gramas
donde en primaveras pasadas,
se lucían rosas blancas y granas.
Vieja casa de pueblo,
vieja casa mía,
que los años que han pasado
nos han dejado llagas y heridas
como a un barco varado
en las arenas de una ría.
Volveré a encender el hogar
con una llama divina
para calentar las entrañas
de tus habitaciones vacías,
te quitaré las telarañas
de rincones y esquinas,
te curaré toda el alma
sanando tus heridas,
quiero dar color a tus penas
teñirlas de alegría,
llenaré tu viejo corazón
de luz y de vida,
después me sentaré en mi sillón
para escribirte poesías
y leértelas al calor del fuego
el resto de mis días
y que solo hablen de ti
vieja casa mía.



SANTIAGO SERRANO BRAVO.

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